lunes, 25 de julio de 2016

¿Todavía le das la teta?....

Buenos días mamis y papis. A ver, ¿a cuántas de vosotras os han hecho esta pregunta? Si la respuesta es "a mí, a mí..." bienvenidas al club.

Y es que desde tiempos inmemoriales la gente en general ha decidido que de una forma u otra pueden meter sus naricillas en lo que les venga en gana, y no sólo eso, sino que además, pueden opinar absolutamente de todo sin temor alguno a ser reprendidos. Pues perdone usted, querido/a indiscreto/a, pero mi vida es mía, y mi teta más aún.

Imaginaros la situación. Estáis sentadas en un bar tranquilamente con vuestra pareja y vuestros hijos (vale ya sabemos que si el plan incluye a los pequeños no será tranquilamente, pero bueno, por soñar...). Pues bien, en ese momento, la señora o el señor que está sentado tres mesas más allá, y al que la mayoría de las veces ni conocéis, suelta por su enorme boca la siguiente cuestión "¿Todavía le das el pecho? Pero si es muy grande....", a lo que sigue "Lo vas a malacostumbrar, ya debería comer solo y de todo como los niños de su edad...". 1, 2, 3, 4, 5, 6, YO ME CALMARÉ TODOS LO VERÉIS.....


Ante semejante afirmación una levanta la mirada de la cabecita de su bebé para observar detenidamente al susodicho increpante. Coges aire. Repites la cuenta anterior, y te dices a tí misma que no contestes, que para qué. Pero es que la gente, no tiene harturaaaaa. Y cuando te lo dicen una vez, y otra, y otra, y otra, y otra (podría seguir así hasta navidad, mi hijo tiene 21 meses y sigue mamando, así que imaginaros....).

Bien, pensad en el pokemon (que ahora está de moda), y repetid conmigo "Vamo a calmarno"



Estupendo, ¿habéis contado ya hasta mil? Pues ahora, respirad profundamente (que se note que la pregunta os tiene hasta el mismísimo moño) y contestad escuetamente "Hasta que mi hijo/a y yo queramos". Y fin de la conversación!!!!!!!!!

Sí queridos míos, sí. FIN-DE-LA-CON-VER-SA-CIÓN. Para que váis a malgastar el poquísimo tiempo que tenéis con vuestros hijos en explicarle a alguien que no os importa un pimiento lo importante que es que vuestro hijo siga lactando. Ni siquiera si esa persona es de vuestro entorno. Las explicaciones se dan una vez. El que no las acepta no es que no las entienda. Es que es incapaz de cambiar su concepto de la realidad, y digo más, está totalmente negado a aceptar que vosotros, padres, le dáis tres mil vueltas en este tema. Y me pongo así de borde, porque como dice mi prima Dolores, primero, soy una antisocial (y lo de ser borde me está gustando) y segundo, estoy de este tema hasta el cuello de mi bata!!

Así que nada, contad hasta 6 o hasta 6000, respirad, y contestad lo que os hemos dicho, aunque en vuestras mentes de padres sin vergüenzas estéis pensando "hasta que me de la mismísima gana señora!!".

Y para hablar de este tema he aquí el post de hoy. Porque nosotros, y vosotros, ya sabemos que lo mejón de lo mejón es la lactancia materna, y si ésta es prolongada en el tiempo ya es la repanocha!!

Así que vamos allá:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la leche materna sea el alimento exclusivo desde el nacimiento hasta los seis meses de vida y después se mantenga, complementada con alimentos adecuados, oportunos y seguros, hasta los dos años de edad o más (dos años, quién lo diría eh!! Pues la OMS, la OMS lo dice señora!!), si la madre y el niño así lo quieren.
No hay razones médicas para recomendar ni imponer el destete por motivos de edad.

El desarrollo psicomotor y físico sugieren que la lactancia prolongada es la norma biológica. El niño pequeño continúa, a lo largo de varios años, necesitando el calor y el contacto del cuerpo materno, por lo que muchos de ellos buscan el pecho cuando necesitan el contacto con la madre o tras la ausencia de ésta. El amamantamiento les da seguridad y les conforta.

A partir de los 12 meses, el pediatra puede aconsejar que se ofrezcan los alimentos antes que el pecho para que el niño comparta las costumbres familiares pero se siga beneficiando de las ventajas de la leche materna que, en el segundo año de lactancia, tiene características cada vez más parecidas al calostro, es decir, menor función nutritiva y mayor función protectora y moduladora del sistema inmunitario.

Un nuevo embarazo no contraindica continuar con la lactancia materna.
La lactancia en tándem consiste en dar de mamar al hijo recién nacido sin dejar de hacerlo con el hijo mayor; es similar a amamantar a gemelos, pero de distinta edad. Se debe dar prioridad al recién nacido, para asegurar que recibe toda la leche que necesita. Parece que la lactancia en tándem ayuda al hijo mayor a aceptar la llegada del hermano y reduce los celos.

¿Qué ventajas proporciona la lactancia materna prolongada?
©      Menor número de diarreas, infecciones respiratorias, episodios de otitis media, etc. y prevención de las enfermedades alérgicas por el efecto protector sobre el sistema inmunitario del niño, que tarda entre 2 y 6 años en desarrollarse.                                     
©      Menor riesgo de sobrealimentación y desarrollo de obesidad en el futuro.
©      Protección de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.
©      Facilita un desarrollo mandibular y dental adecuado.
©      Ventajas en el desarrollo psicomotor (habilidades motoras, lenguaje y agudeza visual).
©      Favorece el apego del niño a su madre, esa relación cálida e íntima, que influye positivamente en el desarrollo de la autoestima y en la futura independencia del niño.
©      Protección para la madre ante enfermedades, como el cáncer de mama y ovario, la osteoporosis y las fracturas asociadas, y la artritis reumatoide.
©      Es una medida ecológica, ya que no precisa preparación ni genera residuos; y económica, al no tener que comprar leche artificial.
©      Disminuye el absentismo laboral de los padres y el uso de recursos sanitarios al disminuir el número de infecciones.

      ¿Cuándo y cómo destetarlo?
El destete es el periodo que se inicia con la introducción de alimentos diferentes a la leche materna y finaliza con el abandono completo de la lactancia.                                 
La edad natural del destete en los seres humanos, según diversos estudios antropológicos, está entre los 2,5 y los 7 años.
Cuando es el niño quien decide el momento del destete, lo suele hacer rápidamente; si la decisión es de la madre, se debe aconsejar que lo haga de una forma gradual, eliminando una toma cada 3 ó 4 días. También puede recomendarse acortar la duración de las tomas, distraerlo anticipándose a los momentos o situaciones en los que, habitualmente, reclama el pecho, dar de comer de forma más frecuente para evitar que el hambre le lleve a pedir el pecho o aplazar las tomas de forma progresiva.

El Plan Padre es un sistema respetuoso para retirar el pecho en los despertares nocturnos. Consiste en colocar al bebé junto al padre al dormir, para que no huela a la madre. Si se despierta, el papá intentará calmarle con algo que le relaje (cantar una nana, chupete, masaje, caricias, etc). Si llora y no se calma, la madre acude y le da el pecho. Poco a poco se van obteniendo resultados y se retira la lactancia materna durante la noche.

 


Queridos míos, creo que después de este discurso tenéis razones de sobra para continuar con esta maravilla que es la lactancia materna. Y a los indiscretos que meten los órganos olfativos y gustativos en lo que no debe importarles, IGNORANCIA Y BUENA EDUCACIÓN, que como bien dice mi madre "el mayor desprecio es no hacer aprecio". Pues eso.

Dad mucha teta y seguid siendo unos sinvergüenzas, que en el próximo post hablaremos del COLECHO y sus beneficios, ya sabéis, para seguir criando al margen de la sociedad (jajajaja risa malvada jajajajaja).



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